jueves, 19 de junio de 2014

GLADIADORES: FUERZA, HONOR Y SANGRE (entrenamiento, 2ª parte)


Por qué un hombre se convertía en gladiador, dónde entrenaba, qué comía o cómo se pertrechaba para combatir en la arena del anfiteatro.

Su combates nacieron vinculados a los ritos funerarios de la aristocracia, pero acabaron convirtiéndose en el mayor espectáculo de la Roma antigua. Igual que ocurre hoy con los partidos de fútbol, hace 2.000 años las gentes acudían a primera hora al anfiteatro para conseguir las mejores localidades -algunos asientos estaban reservados- y había gladiadores famosos a los que el público jaleaba por su nombre.

¿Pero qué había antes y después del combate?

Los gladiadores eran entrenados y vivían, mientras ejercían de tales,  en los ludi gladiatorii, los cuales comprendían, además de las celdas donde dormían, amplias salas de entrenamiento, un arsenal para las armas, una fragua y enfermería, como dependencias más importantes, levantadas todas ellas en torno a un gran patio central porticado, que se utilizaba también para entrenamiento, en el cual solía haber un pequeño anfiteatro. La organización de estas escuelas o ludi era similar a la de un cuartel y la disciplina y el rigor  que se observaba dentro de ellas era superior incluso a la que se vivía en éstos. Las regentaban los lanistas, en su mayoría ex-gladiadores, que llevaban como distintivo de su autoridad una vara larga (virga)  y gozaban de una reputación inferior a la del último de los gladiadores que regentaban en su escuela. Los encargados de efectuar los entrenamientos en éstas solían ser gladiadores veteranos, denominados magistri o doctores, especialistas en la esgrima y en el manejo de las armas que se utilizaban en los combates. Los ejercicios en ellas se hacían, generalmente,  con espada de madera (rudis) y escudo de mimbre; pero, teniendo en cuenta que un combate era una prueba de resistencia tanto como de habilidad, en los entrenamientos se usaban a veces armas de verdad, para evitar que el gladiador se viera inesperadamente traicionado por sus fuerzas en el desarrollo del combate en el anfiteatro. La proliferación de estos espectáculos desde el segundo tercio del siglo I a. C. y la exigencia cada vez mayor de quienes acudían al anfiteatro a presenciarlos, motivó que se necesitaran unos años para formar gladiadores que respondieran a las expectativas del público.



Cada gladiador se entrenaba de acuerdo al tipo de arma que usaba. Los entrenadores, llamados lanistas, adquirían su material en los mercados de esclavos o en las cortes criminales. A estos esclavos se los sometía a un riguroso, constante y brutal entrenamiento físico en el arte de matar. Pero igual de importante era la preparación mental. Se mentalizaban para combatir de una forma determinada y obedecer el código de ética de un gladiador, según el cual se debía luchar con dignidad y, de ser necesario, aceptar la muerte con dignidad.

Como muestra de sumisión a su nuevo amo, el gladiador rendía un juramento: el Sacramentum Gladiatorium, en él, el combatiente juraba soportar el ser quemado, encadenado, golpeado o atravesado por una espada.


Pero estar en una escuela de gladiadores no implicaba necesariamente una sentencia de muerte. Al entrenarlos, el Estado romano les ofrecía una posibilidad: los romanos pensaban que podían mentalizar a la escoria de la sociedad para que creyera que podía luchar por su redención social, y así formar parte, a medias, de la sociedad y obtener finalmente la libertad.


Sus elementos de entrenamiento eran armas de madera con sobrepeso que contribuían a fortalecer los músculos y a mejorar las técnicas de combate. También usaban materiales pesados de madera y metal para aumentar la fuerza de sus piernas y brazos y mejorar su resistencia. A su ves tenían diferentes zonas de entrenamiento donde mejoraban su técnica y habilidad con las armas. Después a la hora de descansar los gladiadores se recostaban sobre un camastro como que constituía uno de los escasos elementos de su ajuar.


La alimentación de los gladiadores estaba compuesta de alimentos ricos en carbohidratos y proteínas vegetales. Su comida se basaba en una mezcla de alubias y cebada y alguna vez carne. Con esta alimentación conseguían aumentar su musculatura y la grasa corporal, la cual les ayudaba a sobrevivir a los cortes y heridas del combate. Normalmente y debido al entrenamiento y a la alimentación, los gladiadores eran hombres fornidos y fuertes.

El dia del combate.

La víspera del combate, el organizador del mismo (editor) obsequiaba a los gladiadores que iban a tomar parte en él con una cena (cena libera), en la que abundaba la comida y el vino, al cual  se permitía asistir, como espectadores,  a personas de fuera de la escuela para que pudieran ver de cerca a sus ídolos de la arena. Se ignora, sin embargo, cuál fue el protocolo exacto de los combates de gladiadores. En Roma, una vez hecha la entrada de los gladiadores en el anfiteatro, darían presumiblemente la vuelta al mismo, igual que hacían los aurigas en el circo antes de las carreras, y, cuando pasaran por delante de la tribuna del emperador, saludarían a éste quizá con el premonitorio Ave, Caesar, morituri te salutant! (“¡Salve, César, los que van a morir te saludan!”). Suponiendo, sin embargo, que el emperador fuera saludado así por los gladiadores, esto se habría empezado a hacer a partir de Claudio, ya que el citado saludo se usó por primera vez, como recoge el escritor romano Suetonio,   en la naumaquia que organizó este emperador, el año 52 d. C., en el lago Fucino, a escasos kilómetros de Roma, antes de que sus aguas drenaran en el río Liris.  A continuación, tenía lugar el examen de las armas (probatio armorum) y el emparejamiento por sorteo de los gladiadores participantes ante el presidente del munus (editor). En la época imperial, el emperador cedería dicho honor  a algún invitado importante o a un miembro de la nobilitas. Ese tiempo lo emplearían los gladiadores para realizar ejercicios de precalentamiento, los cuales les servían también para quitarse los nervios lógicos que sentirían antes del combate y algunos de ellos aprovecharían también para ir a la capilla de Némesis -diosa de la venganza y castigadora de toda desmesura-, que solía haber en todos los anfiteatros, para solicitar su ayuda en el combate. Finalizados dichos preparativos, las trompetas anunciaban el inicio del espectáculo.
En los combates de gladiadores los espectadores buscaban espectáculo, vibrando sobre todo con los enfrentamientos reñidos, disputados por luchadores poseedores de una excelente técnica en el manejo de las armas ofensivas y defensivas propias de sus respectivas categorías, así como de una gran esgrima y habilidad para esquivar las acometidas de sus adversarios. El derramamiento, por tanto, de sangre y la crueldad que conllevaban estos combates se veían como algo consustancial a ellos, que siempre se habían producido, pero no era algo que fuera especialmente buscado por la generalidad de los espectadores, al menos. Dicha exhibición de habilidades y destrezas técnicas, unido a que, también en aquéllos, se hacían apuestas, aunque en menor medida que en las carreras del circo, y a que el público estaba dividido en sus preferencias, como indicamos arriba, hizo, como cabe suponer, que fueran seguidos con gran pasión por todos los que los presenciaban. Cada enfrentamiento, en las luchas por parejas, terminaba cuando el juez del combate (summa rudis) apreciaba que uno de los gladiadores no podía seguir combatiendo por las heridas recibidas de su adversario y/o por el agotamiento y cuando les sucedía esto a ambos, tras luchar bravamente, sin que se viera cuál de los dos era claro vencedor. En ese momento, el gladiador vencido o los dos, en el citado supuesto, dejaba/n caer su  escudo en la arena y pedía/n clemencia al público con el dedo índice de su mano izquierda levantada. Antes de Augusto, se obligaba a los gladiadores a luchar en combates sucesivos y los últimos supervivientes eran degollados en el lugar donde aquéllos se habían celebrado, pero, a partir de él, al menos el que vencía en el combate conservaba la vida.
Mosaico de la villa romana de Dar Buc Ammera encontrado en la aldea de Zliten (Libia) , s. I-II d. C. Se representa aquí el momento en que el árbitro detiene el combate librado por un hoplómaco y un mirmilón. Vencido éste último, levanta, tras dejar su escudo en la arena, el índice de su mano izquierda pidiendo clemencia a los espectadores.
Mosaico de la villa romana de Dar Buc Ammera encontrado en la aldea de Zliten (Libia) , s. I-II d. C. Se representa aquí el momento en que el árbitro detiene el combate librado por un hoplómaco y un mirmilón. Vencido éste último, levanta, tras dejar su escudo en la arena, el índice de su mano izquierda pidiendo clemencia a los espectadores.
El encargado de salvar o condenar a muerte al vencido era el editor o presidente del munus (en el Imperio, lo fue casi siempre el emperador), quien, para ello, solía tener en cuenta la opinión al respecto de los espectadores, los cuales pedían para aquél la muerte, si consideraban que no había luchado con el valor, coraje y destreza debidos, gritando iugula! (“¡mátalo!”) y mostrando el pulgar de la mano derecha hacia abajo (pollice verso), mientras que la concesión de gracia se pedía cuando ambos gladiadores habían combatido con gran valentía y mostrado grandes recursos técnicos (stantes missi), y si uno de los dos, tras librar con  su adversario un combate sumamente reñido, era derrotado por éste sólo por mala suerte. Dicha petición la hacían agitando pañuelos al aire y gritando mitte! (“¡libéralo!”). El presidente concedía la gracia al gladiador vencido mostrando desde la tribuna de honor el  pulgar de la mano derecha hacia arriba, y la denegaba (era lo habitual) con el pulgar hacia abajo, según se ve en el cuadro “Pollice verso”(1.872), de Jean-Leon Gerôme (que figura abajo) y, por influencia sin duda de dicho cuadro, también en la película Gladiator (2.000), de escaso rigor histórico, de Ridley Scott.  
Un provocator a punto de clavar su espada corta en el cuello de un hoplómaco.
Un provocator a punto de clavar su espada corta en el cuello de un hoplómaco.
Estudiosos del tema, sin embargo, opinan que la expresión pollice verso o pollice converso, que aparece en algunos textos latinos en los que se alude al citado veredicto del editor, podría interpretarse de forma diferente. En efecto, la dicha expresión significa “pulgar girado”, por lo que cabría que en ese momento se mostrara en sentido horizontal, hacia arriba o hacia abajo e, incluso, escondido en el puño, tal como se aprecia en un medallón romano del siglo II-III d. C. encontrado en 1997 en la Provenza, en el que figura un tribunal que absuelve a dos gladiadores enseñando el puño cerrado con el dedo pulgar introducido en él, como si fuera una espada enfundada, y la inscripción “qui erant liberabuntur”. Este último, por tanto, podría ser el gesto que hacía el presidente para conceder la gracia al gladiador vencido. Respecto a la denegación de ésta, tanto por parte de los espectadores como del editor, el gesto empleado pudo ser. mostrando el dedo pulgar de la mano derecha extendido hacia la izquierda  (que es como suele quedar éste al desenvainar una espada, para herir o matar), algo inclinado hacia abajo (según la dirección que sigue la espada corta o el puñal del gladiador vencedor al dar muerte a su adversario, como se ve en el dibujo de la derecha) o, incluso, según las acepciones de verso, mostrando aquél hacia arriba.
Si el fallo del presidente de los Juegos había sido desfavorable al gladiador vencido, éste, arrodillado en tierra, cogía fuertemente con su mano izquierda el muslo izquierdo del vencedor, el cual, colocado detrás de su adversario, sujetaba por el casco su cabeza, algo inclinada hacia la izquierda, y, a continuación, le clavaba su espada corta o su cuchillo en el cuello en dirección al corazón por debajo del escudo, que los gladiadores no se quitaban en ese momento, porque ello habría falseado de alguna manera el combate al mostrar un rostro distinto del que habían exhibido en el combate. El gladiador, enseñado en la caserna a luchar y a saber morir, debía afrontar la muerte con gran entereza, según un código ético arraigado en la sociedad romana. Las muestras, pues, de miedo en ese momento y cualquier tipo de gesto que denotara rechazo al golpe mortal del gladiador vencedor, eran desaprobados por los espectadores. Esto explicaría que, cuando César recibió las primeras puñaladas de los conspiradores que acabaron con su vida y vio que no tenía posibilidad alguna de defenderse de ellos, se tapara la cara con un pliegue de su toga, para evitar que nadie pudiera advertir en ella ningún gesto de dolor, por instintivo que fuera.
Tras esto, hacía su aparición en la arena un esclavo vestido de negro, representando a Caronte, el cual tomaba simbólicamente posesión de él con un golpe de su maza, después de que otro que lo acompañaba, representando a Hermes, hubiera confirmado que estaba muerto y no desfallecido, al haberse mostrado insensible a su caduceo de hierro candente que le había hundido en su cuerpo.  Después, otros esclavos (libitinarii), colocado el cadáver en una parihuela rudimentaria, lo llevaban, pasando por la Puerta libitinaria, hasta el spoliarium, donde era despojado de sus armas de combate. A veces, el cuerpo muerto de los gladiadores era arrastrado hasta allí por un caballo mediante un gancho de hierro atado a una soga de la que tiraba aquél. Finalmente, la esposa o la concubina, si la tenía, o algún compañero de la caserna o un representante de la cofradía de exequias de gladiadores a la que estuviera suscrito se hacía cargo del cadáver y lo enterraba, evitándose así que su alma sufriera, según una creencia muy generalizada en la civilización grecorromana, graves males  por haber quedado insepulto.

Rodrigo Mazos, Entrenador Personal.
Fuente: Temas de cultura clásica. A. Bermejo 

domingo, 15 de junio de 2014

GLADIADORES: FUERZA, HONOR Y SANGRE (historia, 1ª parte)

Por qué un hombre se convertía en gladiador, dónde entrenaba, qué comía o cómo se pertrechaba para combatir en la arena del anfiteatro. Su combates nacieron vinculados a los ritos funerarios de la aristocracia, pero acabaron convirtiéndose en el mayor espectáculo de la Roma antigua.

En la primera parte de esta semana dedicada a los gladiadores la centraremos en su historia.

El Origen de los Gladiadores se remonta al siglo VI antes de nuestra era cuando los milicianos etruscos luchaban entre sí para honrar a los difuntos de las clases influyentes de la sociedad. 
El término gladiador viene del latín gladius (espada), de ahí gladiator o portador de la espada.

Con la llegada de las primeras repúblicas romanas, los gladiadores ya sólo eran hombres libres que luchaban a sueldo o esclavos y ladrones, que estaban obligados a luchar.

Con el tiempo, Roma decidió que tal ritual tradicional de origen etrúsco debía incluirse en la vida social del pueblo, convirtiéndose en un espectáculo admirado por todo el mundo.


El primer combate en Roma de estas características se dio el año 264 a. C., en el que, según T. Livio, los hijos de Junio Bruto Pera organizaron en sus exequias tres combates simultáneos con esclavos de su propiedad en el Foro Boario un día en que se celebraba allí la feria de ganado, tal como había decidido su padre antes de morir. Más tarde, otros miembros de la aristocracia romana organizaron combates similares en los funerales de un familiar suyo, para enaltecer al difunto y acrecentar la fama de su familia, en algunos de los cuales participarían incluso gladiadores profesionales, lo cual despertó una gran afición por los mismos en la plebe, a la que se le invitaba a contemplarlos, lo que hizo que el Senado los incluyera, en el año 106 a. C., entre los espectáculos oficiales, despojados, eso sí, del carácter ritual y sagrado que tuvieron los munera en sus orígenes. A partir de entonces, sólo de forma esporádica, se organizaron por particulares pudientes, casi siempre, luchas de gladiadores como parte de las honras fúnebres de un familiar. Debido al citado carácter sagrado que tuvieron estos combates en sus orígenes, los romanos los llamaron munera (munus = obsequio, ofrecido, en este caso, a un muerto), y no ludi(juegos), como al resto de espectáculos públicos.



Hasta tal punto llegaron a ser importantes los combates de gladiadores que se tuvieron que promulgar una leyes que regularan celebración, las llamadas Leges gladiatorae, estatutos por los que se debía regir dicho espectáculo. También debe saberse que algunos emperadores realmente aparecían en el la arena , como Caligula y Commodus.

La palabra gladiador proviene del latín gladius, que era la espada corta de origen español que utilizaban en la lucha, así como también la utilizaron las legiones. Algunos historiadores dicen que los gladiadores no eran fuerzas militares sino «profesionales» de los Juegos, y no cabe duda de que su habilidad con las armas y sus técnicas de adiestramiento sirvieron como modelo para las legiones romanas.


Pero lo cierto es que gladiador podía ser todo el mundo sin distinción, aunque habría que diferenciar entre aquellos que lo hacían libremente y las personas obligadas a serlo como prisioneros, esclavos, delincuentes y condenados. También podían serlo hombres libres, ex-soldados y hasta el mismísimo Emperador. Tampoco era raro encontrar mujeres libres como lo demuestra un relieve del Museo Británico proveniente de Halicarnaso, donde aparecen dos gladiadoras famosas llamadas Achilia y Amazona.




Más tarde también se utilizó a los cristianos, pero no por ser cristianos, pues en Roma había libertad de culto, tal es así que llegó incluso a existir una legión formada exclusivamente por cristianos llamada la «legión tonante».

El premio o la recompensa que recibía un gladiador eran varias: gloria, fama, dinero, la posibilidad de convertirse en un hombre libre (simbolizada por la entrega de una espada de madera) y la más importante, la Victoria. Si habían obtenido un gran éxito, eran ensalzados por los poetas, su retrato aparecía en joyas y jarrones, las damas de la aristocracia suspiraban por ellos (normalmente conseguian sus favores). Un gladiador famoso podía cobrar por un combate hasta mil piezas de oro. Un caso extraordinario fue el del gladiador Publius Ostorius de Pompeya, hombre libre que combatió y venció en 51 combates.




Pero más allá de todo esto los Juegos eran ante todo una ceremonia religiosa que exigía un ritual. La víspera de los Juegos era día sagrado, celebrándose una solemne procesión seguida de sacrificios propiciatorios a los que asistían todos los participantes. También se celebraba un banquete de hermandad entre los gladiadores, que para algunos sería su última cena. Al día siguiente se organizaba un desfile de gladiadores con toda la pompa que exigía el momento, llevando ricos trajes de oro y púrpura. Este desfile inaugural terminaba en la arena del anfiteatro, donde saludaban al Emperador con su profética y trágica frase: Ave Caesar, morituri te salutant (Ave Cesar, los que van a morir te saludan).

Rodrigo Mazos, Entrenador Personal

jueves, 27 de marzo de 2014

LOS BENEFICIOS DEL MÉTODO PILATES


Los beneficios del método Pilates se empiezan a notar muy rápido.

Pilates resumió la efectividad de su método con la siguiente frase: “En diez sesiones sentirás la diferencia, en veinte sesiones verás la diferencia, y en treinta sesiones te cambiará el cuerpo”.

El método Pilates logra una interacción y un equilibrio entre cuerpo y mente. Para conseguirlo, se basa en un profundo control del cuerpo y la mente con el fin de activar el sistema sanguíneo y el linfático, estirando todos los músculos y tendones.

Los puntos principales del Pilates es ejercitar todo el cuerpo basándose en un control del abdomen y controlar la respiración para un mayor control.
Pilates trabaja minuciosamente cada articulación del cuerpo para devolverle su funcionalidad y sacarle el máximo rendimiento obteniendo unos resultados óptimos.
Al ser movimientos lentos y simultáneos con la respiración, exigen mucha concentración, por lo que son ejercicios muy relajantes, pero no os confundáis, el método Pilates es muy duro y exigente.

Los beneficios del Pilates:
  • Consigue un buen tono muscular fortaleciendo y tonificando el cuerpo sin aumentar el volumen muscular y con ello consiguiendo estilizar la figura. Al trabajar el transverso, ayuda a conseguir el famoso “vientre plano”
  • Aumenta la flexibilidad, la agilidad, el sentido de equilibrio y mejora la coordinación de movimientos.
  • Mejora la alineación postural y corrige los hábitos posturales incorrectos.
  • Permite prevenir y rehabilitar lesiones del sistema músculo-esquelético.
  • Mediante la respiración y la concentración se logra un estado de relajación global permitiendo con ello eliminar el estrés y las tensiones musculares y rigideces.
  • Mediante la integración cuerpo-mente consigue aumentar la autoestima y el conocimiento del propio cuerpo obteniendo con ello un bienestar no sólo físico sino integral y logrando cambiar la forma en que te relacionas con tu cuerpo y afrontas la vida.
  • Aporta gran vitalidad y fuerza permitiendo minimizar el esfuerzo para realizar las tareas cotidianas más pesadas o cualquier otro tipo de deporte.

El Método Pilates está indicado para todo el mundo, tanto para aquellos que se introducen por primera vez en la actividad física, como para los que buscan el perfeccionamiento del movimiento ya sean jóvenes, mayores, personas que realizan algún otro deporte o las que llevan una vida más sedentaria.

Es un complemento muy recomendable para personas que se encuentran en proceso de rehabilitación o que han sufrido una lesión, así como para todos aquellos que padezcan problemas de espalda y busquen una actividad preventiva, aunque no la única. Pero los verdaderos beneficios del método Pilates no se encuentran en las clases colectivas, sino en el “Pilates estudio”, a nivel personal. Es ahí donde se puede realizar un entrenamiento controlando la postura y teniendo en cuenta los problemas y objetivos de cada persona, evitando cualquier error en el ejercicio que pueda conllevar a una lesión.


Si deseas infórmate sobre formación especifica de pilates o bien probar una sesión personalizada, ponte en contacto con nosotros en info@home-fitness.es

Juan de Dios Casco Ledesma, entrenador personal

viernes, 6 de diciembre de 2013

NELSON MANDELA. LA UNIFICACIÓN DE UN PAÍS POR MEDIO DEL DEPORTE

En tiempos de la Guerra Fría en lo único que estaban de acuerdo rusos, americanos, chinos, el mundo entero, era que lo de Suráfrica resultaba intolerable, una barbaridad.
Ni un solo país hizo algo al respecto. Ni una sola organización internacional.
Fue un hombre el que se lo propuso. Nelson Mandela. Y se valió de uno de los mayores eventos deportivos a nivel mundial. La Copa del Mundo de Rugby.

El país más dividido del mundo

El apartheid venía siendo practicado en Sudáfrica por muchos años, un fenómeno de segregación implantado por colonizadores holandeses Bóeres en la región. Pero no tomó forma jurídica hasta 1948, al ser respaldado por leyes promulgadas a tal efecto. Ese año el radical Partido Nacionalista ganó las elecciones en una coalición con el Partido Afrikáans, dirigido por el pastor protestante Daniel François Malan.
BanderaSudafrica
El apartheid (“segregación”) consistía básicamente en la división de las diferentes razas para promover el desarrollo. Todo este movimiento era dirigido por la raza blanca, quien instauró todo tipo de leyes que cubrían en general aspectos sociales. Se hacía una clasificación racial de acuerdo a su apariencia, a la aceptación social o a su descendencia.
Una ley promulgada en 1950 reservaba ciertos distritos en las ciudades donde sólo podían ser propietarios los blancos, forzando a los no blancos a emigrar a otros lugares. Las leyes establecieron zonas segregadas tales como playas, autobuses, hospitales, escuelas y hasta bancos en los parques públicos. Los negros y demás gente de color debían, por otra parte, portar documentos de identidad en todo momento y les era prohibido quedarse en algunas ciudades o incluso entrar en ellas sin debido permiso.

Mandela

Este nuevo sistema produjo revoluciones y resistencias por parte de los africanos. Surgieron movimientos como los de Nelson Mandela, líder pacifista a quien su oposición al apartheid le costó 28 años en prisión.
Salió de la cárcel en 1990 y el país se encaminaba hacia una guerra civil, una inevitable una carnicería racial. En 1994 fue elegido presidente, el primero de raza negra en la historia del país. Su primer reto fue evitar que la enorme cantidad de blancos profundamente descontentos con la situación no creasen un frente terrorista que pusiera patas arriba el país, evitar una contrarrevolución blanca, sabedor de que la mayoría sabía usar las armas y fabricar bombas.
Mandela estaba obsesionado con hacer de Sudáfrica el país de todos: blancos y negros. Y un año después de su llegada a la presidencia les tocó organizar el Mundial de rugby.

El Mundial

El rugby no sólo ha sido un deporte exclusivo de blancos. El surafricano negro detestaba el rugby, lo consideraba un símbolo del opresor blanco, al mismo nivel que la bandera y el himno. Era la pasión de los blancos dominantes, lo que les daba su identidad.
Mandela tenía la certeza de que el deporte moviliza las emociones de la gente de una manera que ningún político puede siquiera acercarse. Se planteó lo siguiente: “¿Qué es lo que más les importa a los blancos? ¿Su religión? ¿Su Dios? Sí, pero también el rugby. A ver si somos capaces de utilizar esa pasión para unificar el país”.
Faltaba un año para el Mundial cuando llamó a su despacho al capitán de la selección, Francois Pienaar, formada únicamente por blancos. Mandela le pidió ayuda para lograr que los negros se identificaran con la selección de rugby. Desde entonces, Pienaar y sus compañeros se manifestaron siempre de una manera políticamente correcta, nadie desentonó, todos colaboraron. El mensaje de Mandela caló tan hondo que el equipo aprendió un nuevo himno, en lengua zulú. Era el himno que se cantó durante décadas en las manifestaciones de los negros contra los blancos.
“Antes del partido inaugural vino a nuestra sesión de entrenamiento en Silvermines en Ciudad del Cabo para decirnos, hola, lo trajo un helicóptero y nos saludo a todos”, dijo Pienaar. “Lo llamábamos Madiba Magic, él tenía la magia, tenía el aura. Yo estaba impactado por su humildad”.
Mientras tanto, Mandela se esforzaba en convencer a los suyos de que el equipo también les pertenecía. Se topó con dificultades en su propio partido y con gentes de su raza que bajo ningún concepto apoyarían a la selección de rugby.
Durante el Mundial, los blancos celebraban cada triunfo con locura, mientras los negros no se interesaban. Pero el equipo empezó a ganar y se fueron entusiasmando. Cantando el himno zulú. Pero nunca pasaron de mirar con cierta simpatía a un equipo básicamente blanco (en el quince de Suráfrica sólo había un no blanco, Chester Williams, que era mulato).
En la semifinal contra Francia, el 17 de junio en el Kings Park Stadium (Durban), Suráfrica ganó19 a 15 en un final agónico. Cuando el árbitro pitó el final del partido, los negros estaban más enloquecidos que los blancos.
Lomu EnglandEn la otra semifinal, Nueva Zelanda aplastó a Inglaterra por 29-45. Los neozelandeses eran la mejor selección del mundo con diferencia, quizás la mejor de la historia. Comandados por el mejor jugador de la historia del rugby, Jonah Lomu. A su extraordinaria calidad le añadían la bestial motivación que les da el rugby, que es su identidad deportiva en el mundo. Inglaterra era un equipo fuerte y respetable y lo arrasaron. Fue como un partido entre adultos y niños.
Todos coincidían en que los Springboks (como se conoce a la selección sudafricana) no tenían ninguna posibilidad de ganar la final a Lomu y sus compañeros. Eran literalmente imparables, nunca se había visto una cosa igual.

El día del partido

Esa mañana Mandela se despertó inquieto: ¿habré hecho lo suficiente para convencer a los blancos de que estoy con ellos, que soy su presidente, que estamos todos juntos ahí? Y decidió llamar al presidente de la federación para que le trajera una camiseta de los Springboks, de color verde, el color de la opresión blanca. Y que esa camiseta llevara el número 6, el de François Pienaar, el capitán.
Una hora antes del partido, Mandela llegó al estadio. La tensión era descomunal en todo el país. En Soweto los bares estaban repletos de negros a los que antes nunca interesó el rugby (durante los tiempos del apartheid, Soweto fue construida con el fin de alojar a los africanos negros que hasta entonces vivían en áreas designadas por el gobierno para los blancos).
Y llegó la hora de los himnos. Mandela debía bajar a saludar a los jugadores. Y se puso la camiseta de Pienaar. Con ella saludó uno por uno a los jugadores, lo que produjo un silencio absoluto, unos segundos para la historia. Hasta que estalló un clamor: 72.000 personas rompieron a gritar: “¡Nelson, Nelson!”. El noventa y cinco por ciento blancos.
Fue uno de los momentos más gloriosos del siglo XX.
“En ese momento nos dimos cuenta que había un país entero detrás nuestro, y que este hombre tuviera puesta la camiseta de los Springbok era un signo, no sólo para nosotros, sino también para toda Sudáfrica, que tenemos que unirnos, y tenemos que unirnos hoy”,
comentó el medio melé Joost van der Westhuizen.
Y el capitán François Pienaar:
“Yo nunca me imaginé que él iba a estar allí, y nunca en mi vida pensé que iba a usar la camiseta de los Springbok. Y él estaba allí con toda su aura. Él sólo nos deseó buena suerte, eso es todo lo que dijo. Luego se dio vuelta y ahí estaba el número seis en su espalda, ¡y ese era yo! Estaba tan emocionado que no podía cantar el himno, estaba muy emocionado y muy orgulloso”.
Pero no fueron sólo los Springboks los que quedaron afectados por el hecho de que Mandela vistiera una camiseta que durante mucho tiempo había sido un símbolo para los hombres blancos en Sudáfrica, lo mismo ocurrió a los All Blacks en aquel famoso día en el Ellis Park.
“Fue verlo caminar hacia el estadio vistiendo la camiseta de Francois y escuchar a 72.000 personas empezar a aclamar: Mandela, Mandela… entonces nosotros 15 mirábamos, y pensábamos ‘¡Dios, como vamos a hacer para ganarles a estos animales!”,
admitió el capitán Sean Fitzpatrick.
Inclusive Jonah Lomu, el Jugador del Torneo que sin ayuda había destruido a Inglaterra en la semifinal, comenzaba a tener dudas de que pudiera ser, sólo pudiera ser, que ese no fuera el día de Nueva Zelanda.
“Primero te intimida darle la mano a Nelson Mandela con la camiseta de los Springbok, y te hace sentir que toda la presión estaba sobre nosotros porque ellos tenían a Nelson Mandela de su lado, tenían finalmente un país unido después de años de lucha… ese día todos estaban unidos”.

La final

Drop SudafricaVarios jugadores sudafricanos comentaron que ese día su consigna fue un rotundo “¡No pasarán!”. A poco de empezar, el placaje de un pequeño surafricano tiró por los suelos al gigante Lomu. Todo era posible.
La línea surafricana resultó inexpugnable. “Jugamos para Mandela”, confesaron los jugadores. No hubo ni un solo ensayo, todos los puntos llegaron por patada. Los dos equipos dejaron todo en el campo y se anularon mutuamente. El partido acabó 9-9. Los aperturas Joel Stransky y Andrew Mehrtens convirtieron todos los puntos de los Springboks y los All Blacks respectivamente.
Nueva Zelanda se adelantó en la primera parte de la prórroga, 9-12. Stransky igualó. Mandela reconoció que jamás en su vida había estado tan tenso. Ni cuando lo iban a condenar a muerte. A falta de siete minutos para el final, con un drop, Joel puso el 15-12 para Sudáfrica.
“Fueron los minutos más largos de mi existencia; ellos eran los mejores del mundo, en siete minutos podían hacer cualquier cosa”,
confesó el presidente. No lo hicieron; aquel día nadie podía detener a Sudáfrica. Y el país enloqueció.

La entrega de la copa

La imagen de Mandela entregando el trofeo a su amigo Pienaar se transformó en una de las imágenes del siglo XX, con su camiseta verde y el estadio gritando “¡Nelson, Nelson!”. Mandela le dijo a Pienaar:
“Gracias por lo que habéis hecho por nuestro país”.
Y éste le contestó:
“Esto no es nada comparado con lo que ha hecho usted por nuestro país”.
Blancos y negros festejaron juntos, ese día se acabó la extrema derecha en Suráfrica, se acabaron las bombas, se consolidó la democracia y comenzó la estabilidad surafricana. La imagen de Mandela y Pienaar con la copa simbolizó nada menos que el fin del apartheid.
Mandela entrega la copa

Epílogo:

Tres años después, en 1998, Mandela creó una comisión para investigar a dirigentes que se resistían a integrar a los negros. Aún hoy, el rugby sudafricano mantiene algunas viejas políticas de discriminación.Este año, durante el Mundial de Rugby, Mandela, que ya no es presidente, visitó a sus amados Springboks, que cuentan con siete jugadores negros en su plantel de 30.
“La magia de Madiba puede durarle a uno más que siete semanas*, puede durar toda la vida”,
dijo, emocionado, el actual capitán, John Smith.
[* El mundial de rugby dura 7 semanas]
Y Sudáfrica volvió a ganar. Cantando el himno zulú con la misma emoción con que los argentinos, franceses o ingleses cantaban el suyo. El mejor jugador del torneo fue Bryan Habana. Sudafricano. Negro… jugando de ala, la posición de Lomu.

Rodrigo Mazos, entrenador personal

martes, 22 de octubre de 2013

CONOCE TU HOMBRO Y QUE LESIONES PUEDES PADECER CON TU ENTRENAMIENTO

El hombro o cintura escapular es la estructura anatómica con mayor movilidad del cuerpo, a su vez es la estructura más compleja, en ella intervienen las siguientes articulaciones: 

• Glenohumeral 
• Acromioclavicular 
• Esternoclavicular 
• Escapulotorácica 

Estas articulaciones interviene de manera diferente en los movimientos del hombro: en los primeros 90º de la abducción participa la glenohumeral, entre los 30º y los 135º se suma la escapulatorácica y a partir de los 90º se movilizan la acromioclavicular y la esternoclavicular. 

La articulación glenohumeral está formada por la cabeza humeral y por la cavidad glenoidea, posee una gran y laxa cápsula, y está revestida de una sinovial, en la que se unen dos sistemas músculos-tendinosos de estabilización y sujeción. 

En la cara anterior se encuentra el tendón de la porción larga del bíceps, y el músculo subescapular que forma parte del manguito de los rotadores. En la cara posterior está el manguito de los rotadores (supraespinoso, infraespinoso y redondo menor) los cuales se insertan conjuntamente en el troquiter.

Patología propia del propio hombro.

• Inestabilidad glenohumeral neuropatías Periartritis escapulo- humeral : 

• Inflamación del manguito de los rotadores. 

• Tendinitis bicipital 
• Bursitis subacromial, subcoracoidea y escapulotorácica  6
• Capsulitis 
• Patología Acromioclavicular 
• Tendinitis calcificada

Tratamiento rehabilitador. 

Ve encaminado a combatir y recuperar la movilidad.. Se admite como norma general que el tratamiento ha de iniciarse precozmente, lo que permitirá una mejor evolución de estas patologías . 

Se basa en : 

A/ Reposo. 
Sólo indicado en caso de hombro hiperálgico agudo, donde la rehabilitación está contraindicada a corto plazo, la afección origina un dolor intenso que impide cualquier movimiento. 

Es importante tener en cuenta que se debe evitar la aparición de rigideces acortando el tiempo de estancia en posiciones como aproximación y rotación interna ( actitud antiálgica); la posición más adecuada para el reposo es en leve abdución. 

B/ Crioterapia. ( Bolsa de hielo). 
Indicada en hombros hiperalgicos agudos en los primeros días de tratamiento. Así se adquiere un efecto anestésico. 

C/ Calor. 
Indicados en hombros dolorosos de evolución crónica, con rigidez articular y contractura muscular dolorosa. 

CASO DE ENTRENAMIENTO TRAS NUCA EN EL GIMNASIO

La abducción de hombro más rotación externa genera un gran estrés en la articulación gleno-humeral, con independencia de que la ejecución sea correcta. Si es incorrecta aún peor, claro. Los límites del subsistema pasivo (ligamentos, tendones,...) son los que son y...la ciencia viene demostrando una y otra vez el riesgo y daño q producen ciertos movimientos y rangos articulares. 



¿De verdad queremos dar la espalda a las decenas de estudios q constatan una y otra vez lo mismo? Dentro de poco serán cientos ¿No sería oportuno dejar de aferrarnos al pasado e intentar evolucionar como otros ámbitos (medicina, fisioterapia,...)?¿Queremos tener en el ámbito del ejercicio el argumento principal de “así es como lo hemos hecho siempre"?


El polea tras nuca es generador de este movimiento, como también lo es el PRESS TRAS NUCA, muchísimo más en el momento de sacar la barra desde atrás. 

Lo más interesante, en cualquier modo, nos parece el hecho de haberse demostrado la mayor activación muscular en las variantes más saludables ¿para qué seguir haciendo el otro si ni siquiera es más eficaz?.

Ya sea para realizar un entrenamiento correcto y minimizar lesiones o para rehabilitar una lesion que ya tengas, ponte en contacto con nuestro equipo de fisioterapia y entrenamiento personal. info@home-fitness.es

Rodrigo Mazos, entrenamiento personal.
Fuente: Articulo Hombro Doloroso. Dra. Sylvia Hazañas Ruiz

jueves, 19 de septiembre de 2013

¿Dolor matutino en el talón? ¡Maldición…tengo fascitis plantar!



Hola a todos los amigos. Desafortunadamente, los corredores y cada vez mas personas que no practicar ejercicio, padecemos ciertos tipos de dolencias o lesiones a causa del extremo rendimiento al que sometemos a nuestro sistema músculo-esquelético. 

Seguro que algunos de vosotros habréis experimentado un dolor intenso en el talón, normalmente matutino, y que incluso os ha hecho cojear durante los primeros pasos. Quizá tengáis fascítis plantar…

La fascia plantar es una aponeurosis, localizada en la planta del pie (va desde el talón al antepié), y es un tejido fibroso muy resistente que aporta estabilidad al arco plantar.

Este dolor es un poco “malandrín”, ya que generalmente no aparece cuando corremos, sino en frío, cuando apoyamos el pie por primera vez en la mañana o tras estar un rato sentados y en reposo.  El dolor es de tal intensidad que nos puede hacer cojear, pero al calentar o andar unos minutos el dolor disminuye o llega a desparecer. En estadios avanzados de la patología, el dolor también puede hacerse latente tras una prolongada actividad física a lo largo del día y manifestarse durante el ejercicio.Tras el proceso inflamatorio, si la patología persiste de forma prolongada, pueden producirse cambios degenerativos. Esto se denomina fasciosis y no es más que una pérdida de las características fisiológicas de  la fascia. Este extremo es peligroso, ya que el dolor puede cronificarse.Generalmente se asocia la fascitis a diferentes alteraciones biomecánicas, como el exceso de pronación, pies cavos o asimetrías en la longitud de las extremidades inferiores.  En esta entrada no haremos especial hincapié a estas posibles causas, que son múltiples, de muy variada etiología y muy discutidas, (ya sabéis, amortiguación, tipo calzado, llevar calzado, etc…), sino que incidiremos en el tratamiento adecuado para que podáis seguir corriendo.

Como ante toda inflamación, cuando aparezca el dolor hay que seguir un protocolo. Lo primero que deberíamos hacer es REPOSO. ¿Como? ¿Reposo? ¿Qué palabra es esa?. Aquí os dejo una definición de la Real Academia de la Lengua, por si no tenéis referencia de esta palabra (ja, ja!!). Reposo: Inmovilidad de un cuerpo respecto de un sistema de referencia.

¿No se referirá a dejar de correr?

Pues sí, amigos corredores, es una de las primeras cosas que deberíamos hacer, pero que probablemente no haremos. Si descansamos unos 6 o 7 días de la carrera a pie podemos conseguir que remita la inflamación, si esta se encuentra en su fase aguda. Durante este tiempo, podemos hacer otro tipo de ejercicio, que no requiera impacto con el suelo, como la elíptica, natación, etc…

La segunda sería la aplicación de hielo. Para ello, podéis llenar y congelar una botella de agua pequeña. Al llegar de correr podéis ponerla bajo vuestra planta y presionar la botella bajo el talón, haciendo movimientos hacia delante y atrás (podéis hacerlo durante 5-10 minutos). También podemos hacernos un automasaje de la zona y estirar concienzudamente toda la musculatura posterior de la pierna (isquiotibiales, gemelos), y de la planta del pie. Para el estiramiento de la fascia plantar, podéis hacer una extensión forzada del pie hacia arriba. También podéis ayudaros de una cinta o toalla, que colocareis en vuestro antepié para tirar de él. Con unos 5 minutos al día (o después de hacer ejercicio), será suficiente.

Si no desaparece el dolor, la ayuda de un fisioterapeuta (¡no sólo descargan nuestras doloridas piernecillas!), aplicando masajes de descarga, manipulaciones os

teopáticas, aplicaciones de kinesiotape, etc… podrán aliviar y/o curar nuestros dolores.

Si a pesar de todo ello el dolor persiste, deberemos consultar con un podólogo para que investigue la causa de aparición de la fascitis y pueda poner la solución, ya sea con una infiltración de corticoides (son muy eficaces en fascitis agudas, pero no podemos abusar de ellas), o con la confección de unas plantillas que solucionen la posible disfunción biomecánica.

Como anécdota, os puedo decir que entre los podólogos hay un dicho que dice, “no hay fascitis que seis meses dure”, lo que quiere decir que si sois capaces de aguantar seis meses de insufrible dolor quizá la fascitis remita solita…. Pero, ¿Podemos aguantar?

Si quieres solitar una revision con nuetsro podologo deportivo ponte en contacto con nosotros en info@home-fitness.es

Álvaro J. Casco Ledesma nº col 293, Podólogo depotivo Home Fitness